16 ene. 2014

«Evangelizar no es espontáneo, requiere técnica», dice Andrea Brugnoli, de Centinelas de la Mañana

No hay nada tan precioso en la vida de un cristiano como poder ser testigo de la fuerza que Cristo Vivo hoy sigue teniendo.

Basta "simplemente" con creerlo y como para todo...... aprender algunas cosas, es decir, recibir la formación adecuada.




Hace 14 años, en el umbral del Tercer Milenio, Juan Pablo II dirigió estas palabras a los jóvenes:


"Ahora más que nunca es urgente que seáis los “centinelas de la mañana”, los vigías que anuncian la luz del alba y la nueva primavera del Evangelio, de la que ya se ven los brotes. La humanidad tiene necesidad imperiosa del testimonio de jóvenes libres y valientes, que se atrevan a caminar contra corriente y a proclamar con fuerza y entusiasmo la propia fe en Dios, Señor y Salvador”. 

Un grupo de jóvenes de la diócesis de Verona (Italia) hicieron suyo este llamado y se lanzaron a la aventura de evangelizar a otros jóvenes como ellos.

Hoy día, los Centinelas no son un movimiento, sino sencillamente, jóvenes formados, capaces de proponer a las diversas diócesis un “Proyecto Centinelas” que mira a la formación de los evangelizadores y de formadores de evangelizadores; y ofrece a los propios muchachos propuestas formativas, a través de cursos y escuelas de evangelización.



Entre otras acciones de evangelización, está lo que se llama "LUZ EN LA NOCHE"

"Una luz en la noche" es un método que requiere cuatro equipos de personas:


1) Los que salen a la calle: de dos en dos, invitan a los viandantes a acudir a la iglesia o capilla donde estará el Santísimo expuesto
2) Los que reciben en la entrada del templo: personas de indudable carisma acogedor, sonrientes, agradables... ¡gruñones abstenerse!
3) Los que animan la oración ante el Santísimo: música, ambientación, predicación breve, sacerdotes que confiesen...
4) Los que han intercedido o están intercediendo en oración por esa noche


A la hora de "organizar" esta acción evangelizadora se tienen en cuenta algunos criterios que nos pueden ser válidos en otros ámbitos pastorales. 
Como por ejemplo:

Equipos según sus dones
En teoría, el responsable conoce a los evangelizadores, y según sus dones y capacidades los distribuye en un equipo u otro.
Los que salen a la calle van en parejas, no solos ni en grupos. También Jesús los enviaba de dos en dos. Eso favorece que su trato con cada viandante sea personal, no grupal. Normalmente, mientras uno habla, el otro reza en silencio.



Hablar con los de igual edad
Los evangelizadores callejeros se acercan a gente de su edad, a personas que no estén atareadas, personas que estén solas o en pareja. No abordan a grupos "porque el anuncio debe ser personal". Les entregan una tarjeta u octavilla, que es sobre todo una excusa para romper el hielo, pero que no es irrelevante: la tarjeta puede incluir una frase ("Dios te ama y te perdona", por ejemplo) y una web o dirección de contacto, o el horario de un encuentro.
Los evangelizadores hablan a los viandantes con palabras sencillas. Las palabras "adoración eucarística" o "exposición del Santísimo Sacramento" NO son sencillas, sino eclesiales y complicadas, y la gente de la calle, alejada de la Iglesia, no las comprende. Tampoco hay que perder tiempo explicando "somos evangelizadores de tal movimiento...". "No hablamos de nosotros: hablamos de que Jesús ama a la persona".

Una invitación sencilla y eficaz sería así: "esta noche, la iglesia de Tal está abierta, y Jesús te espera; Él te ama, y quiere encontrarse contigo, la iglesia estará abierta por ti".



Escuchar, una pregunta y un breve testimonio
Dicho esto, es probable que el viandante responda. Puede que tenga quejas contra Dios, o contra la Iglesia, o contra la vida en general. Los evangelizadores han de escuchar con atención sincera y responder con una pregunta, pero solo con una. Ha de ser una pregunta abierta que haga hablar al viandante y muestre que el tema es interesante para los evangelizadores. Éstos pueden preguntar: "¿qué piensas -o qué sientes- acerca de esta invitación?" "¿por qué piensas que no es interesante?" o también,  "¿en qué crees?"
Después de escuchar con atención y respeto a la persona, los evangelizadores no responden con un debate o una polémica: no hablan de la Inquisición, la moral sexual, el "dinero de los curas" o cualquier otro tema polémico. ¡No hay tiempo para tratar con seriedad ninguno de estos temas en la calle!
Su respuesta debe ser: 1) dar un brevísimo testimonio personal ("entiendo lo que dices; mi experiencia es que Dios hizo tal cosa por mí y lo viví así y asá") y 2) recordar la invitación ("¿por qué no te pasas esta noche por la capilla? Jesús estará encantado de escuchar todo lo que quieras decirle").

Por último, incluso si la persona asegura que no irá, se le puede decir: "si quieres, podemos rezar por ti esta noche, aunque no vengas". 


Ni los evangelizadores, ni los acogedores han de hablar de "lo que la persona debe hacer". No pueden decir "has de ir y has de confesarte y si no pones en riesgo tu alma". Ni tampoco "has de responder al amor de Dios". Los evangelizadores sólo hablan de lo que Dios está haciendo por la persona ("Él te ama, Él te está esperando, Él te escucha, Él te comprende") y muy brevemente de lo que Dios ha hecho ya en la vida del evangelizador.




Rezar antes, durante y después

Las parejas, antes de salir a la calle, rezan (por lo general, una hora de Adoración y alguna oración o bendición de envío), también rezan en la calle (dos segundos antes de cada viandante) y rezan por la noche, presentando a Dios a todas las personas que han conocido en las calles.

El Santísimo está expuesto con velas y flores, quizá también con iconos y telas hermosas, que den sensación cálida y acogedora y hermosa. Se recomienda que el templo esté a oscuras, con velitas indicando el camino hacia el altar.

 Hay un solo foco de luz: hacia el Santísimo. Él es la "luz en la noche".

El equipo de acogida puede recibir a los viandantes que se asomen invitándoles a poner una vela frente al altar, a sentarse y quedarse tanto rato como quieran, o a escribir cualquier cosa por la que pidan oración y poner su petición en una cesta frente al altar. 

La música ha de invitar a la oración y contemplación. Los jóvenes son los que mejor entienden la música que atraerá a otros jóvenes.


El fin de semana del 24-26 de Enero se realizará el Curso Base de Formación.
Si estás interesado o quieres saber más ponte en contacto con nosotros:
Alejandro 670 54 80 21 y Mónica 625 44 01 89










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